miércoles, 5 de agosto de 2015

POÉTICA DE LA OMISIÓN


 

 

 NO




 






















Pocos libros como aquel poemario de la uruguaya Idea Vilariño (1920 - 2009) que lleva por título No (1980) demuestran una tan sincera y natural, tan desapasionada y profunda, más que mera cercanía, projimidad con la muerte.
 



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Si te murieras tú
y se murieran ellos
y me muriera yo 
y el perro
qué limpieza

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Si el alivio que la muerte trae para Idea Vilariño en este poemario, No (1980), se emparienta con alguna poética o estética, será necesariamente con una anti-poética, en tanto que traspasada por el deseo de que cese el incesante motor que genera los seres y las palabras.




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Qué asco
qué vergüenza
este animal ansioso
apegado a la vida

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Idea Vilariño consuma en su poemario No (1980) lo que podría denominarse, tal vez, una verdadera "poética de la omisión", cuyo sentido ontológico no sería otro que el de poner un definitivo término a la incesante proliferación del ser en el discurso. 




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Inútil decir más. 
Nombrar alcanza

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Desde el título de este libro, No, Idea Vilariño expresa una volición negativa, o, para decirlo mejor y más exactamente, negadora: la de no afirmar. La de decir, pero para no afirmar. La de decir, pero para, en cierta forma, no decir. 

Esto insufla el espíritu austero, el extremo, por así clasificarlo, minimalismo formal, de todos los, no por casualidad, breves poemas que componen este singular libro:







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Cómo acepta la falta 
de savia 
de perfume 
de agua 
de aire. 
Cómo.

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Esta  rara volición que manifiesta Vilariño en No, la de decir pero para no decir, la de decir pero a condición de no sumar con ello (contrariamente a lo que es la misma definición habitual del decir) ninguna voz a lo dado, de no reproducir el ser con más metáforas, símiles ni tropos de cualquier índole, de limitar la producción y la reproducción de las formas, es un propósito, en suma, inédito: el de decir para omitir.

Y, en el fondo, el de cerrarlo todo de una vez, de concluir sin más demoras inútiles la función, pero no terminar la vida con el estruendo de un gran portazo, sino con el corte parco de una simple risa seca:





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Tendría que sentarme en un banquito
y esperar que termine

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sábado, 1 de agosto de 2015

LA PUERTA




La puerta


Antes de cerrar la puerta,
eso que me ibas a decir
todas las cosas que me hubieras dicho
las historias que me hubieras contado
los chistes, los chismes
mientras llega la noche
y aún no sabe mi cuerpo que te has ido
Ahora que pasamos
ya lo que pasamos juntos
ahora que nuestra puerta 
ya es solamente la puerta
el mundo, ya solo el mundo
la vida, solo la vida, la noche, la noche sola
nunca nuestra nunca más
Ahora
eso que me ibas a decir
antes de cerrar la puerta
para siempre a tus espaldas
Ahora
Todas las cosas que me hubieras dicho
las historias que me hubieras contado
los chistes, los chismes
mientras llega la noche
y aún no sabe mi cuerpo que te has ido
dejáme algo de vos
conmigo hasta la muerte
y hora a hora futura pasaré
para irte escuchando
para sentirte en las voces de las cosas
cómo vos adentro me lo decís todo





(Inédito, Buenos Aires, 2005, Alberto Caballero)